A través del derecho comparado, es posible conocer los distintos ordenamientos jurídicos existentes y determinar, entonces, sus diferencias y semejanzas. Ello resulta de vital importancia, porque podemos aprender de la experiencia de otros países e implementar cambios, reformas y sistemas que hayan realizado con éxito.El presente artículo, tiene como objetivo el análisis comparativo de 5 países (México, Alemania, Chile, Estados Unidos y España), respecto a sus formas de gobierno y formas de Estado.
Formas de Estado
Las formas de Estado hacen referencia a los diversos modelos que los mismos pueden adoptar con base en la relación de su territorio. Existen tres formas de Estado: federal, unitario, y regional o autónomo.
México, Estados Unidos y Alemania poseen un sistema de Estado Federal, el cual se integra por entidades que cedieron su soberanía exterior, través de un pacto y conforman una nueva vía mediante la federalización, a través de una Constitución.
En oposición al Estado Federal, en Chile existe un Estado unitario, en donde no existen niveles de gobierno. El Congreso Nacional realiza las modificaciones constitucionales y las leyes generales, las cuales se aplican de manera total en su territorio y el Presidente de la República designa directamente a los gobernantes de las 15 regiones. El Poder Judicial también es uno solo y aplica las leyes en todo el país.
El Estado Regional ha sido motivo de mucho debate. Algunos autores señalan que en sí es un Estado Federal. Otros lo ubican entre un Estado Federal y un Unitario. Sin embargo, la diferencia más sustancial puede ubicarse en el origen. El Estado Federal es creado por las Entidades a través de un pacto donde ceden parte de sus atribuciones, y en el Regional es el propio Estado quien cede atribuciones a las regiones.
La forma de Estado Federal que tenemos en México, la considero idónea. Un Estado central, llevaría a una forma de autoritarismo o totalitarismo brutal, si la decisión de imponer a cada región al gobernante fuera parte de las atribuciones del presidente, y, sobre todo, considerando los antecedentes de nuestra historia.
Formas de Gobierno
Para Enrique Sánchez Bringas, las formas de gobierno “enfocan la específica manera en que se organiza el poder público de un Estado”, es decir, por la forma en que son aplicadas las normas y las relaciones directas de los gobernantes con los individuos.
Según la clasificación moderna de las formas de gobierno, éstas pueden ser monarquía y república. En las repúblicas se eligen periódicamente a los gobernantes. En las repúblicas con regímenes presidenciales, como es el caso de México, Chile y Estados Unidos, la titularidad del Poder Ejecutivo recae en una sola persona, como Jefe de Gobierno y como Jefe de Estado, teniendo a su cargo la delicada tarea de dirigir los asuntos del país, así como la representación del mismo.
España y Alemania son países con regímenes parlamentarios, en donde el Parlamento participa en la dirección de los asuntos del Estado y el Ejecutivo está dividido en dos. En el caso de Alemania, la forma de gobierno es republicana, en la cual el Presidente es el Jefe de Estado, designado por la Asamblea General, y limitado en su ejercicio para funciones representativas; y el Jefe de Gobierno que recibe el nombre de Canciller, es designado y mantenido por el Parlamento.
Por otra parte, en España hay una monarquía como forma de gobierno. El Rey funge como Jefe de Estado, el cual tiene, entre otras atribuciones: sancionar y promulgar leyes, nombrar y separar a los miembros del gabinete, representar a su país, así como tener el mando de las fuerzas armadas. La corona española es hereditaria y vitalicia. El Presidente, como Jefe de Gobierno, es designado por el Rey a propuesta del Congreso.
En México, respecto a nuestra forma de gobierno, considero que tenemos la idónea al estar constituidos como una república y poder elegir periódicamente a nuestros gobernantes. Una monarquía no funcionaría en nuestro país, simplemente porque no existe una tradición de reyes y emperadores. Ya tuvimos dos experiencias con Agustín de Iturbide y con Maximiliano de Habsburgo que por una u otra razón, fracasaron.
En cuanto al régimen, me parece que un sistema semiparlamentario podría funcionar de mejor forma, al crear una dualidad en el Ejecutivo. Un contrapeso así, repartiendo las atribuciones para no dejar en manos de una sola persona el control del país, podría ayudar –que no garantizar- un mejor desarrollo económico, político y social.
Lo cierto es que cualquier reforma que se haga en México, no contribuiría completamente a que exista un verdadero Estado de Derecho. Siempre he pensado y sigo pensando, que el grave problema de nuestro país, no es de leyes ni de reformas, sino de instituciones poco sólidas y de personas. Es verdad, se ha avanzado, pero aún queda muchísimo por hacer. Somos un país con una democracia y un Estado de Derecho, apenas en vías de desarrollo.
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