sábado, 3 de julio de 2010

La autoridad del Estado.

El concepto de autoridad puede estudiarse desde diversos puntos de vista como el político, sociológico y jurídico. Este concepto surgió por primera vez en Roma en contraposición al concepto de poder. La diferencia entre el poder y la autoridad según los romanos, es que el primero es impuesto por el ejercicio de la fuerza, mientras que el segundo debe estar –o debería- unido a la legitimidad, a la calidad y a la excelencia de acuerdo a las funciones que debe realizar una persona.

El Diccionario de la Real Academia Española, define a la autoridad como un poder que ejerce el mando de hecho o de derecho. Por su parte, Max Weber entendía la denominación de autoridad como dominación y como la probabilidad de encontrar obediencia dentro de un grupo para mandatos específicos.

Dentro del punto de vista jurídico y político, el concepto de autoridad se relaciona directamente con el cargo que ocupa una persona, ya sea por designación o por el voto popular. Es decir, cuando una persona concluye su mandato, la autoridad es entregada por la persona a quien le sucede en el cargo.

El mayor problema en México al menos, es que el concepto de autoridad se ha malentendido y distorsionado. Una autoridad más que cumplir con los fines por los que se encuentra, lo utiliza únicamente para fines meramente personales. No existe pues por parte de nuestras autoridades, un compromiso con la sociedad.

Muchas veces la autoridad se transforma en autoritarismo, en el que un gobierno no promueve el consenso y actúa unilateralmente. Esto conlleva a diversas modalidades como una dictadura o el totalitarismo.

Para redefinir el concepto de autoridad, debe haber una mayor participación política por parte de nosotros como ciudadanos, y debemos exigir a nuestras autoridades que cumplan con los fines para los que fueron electos o designados. Y también debemos impulsar otras figuras que han tenido éxito a nivel internacional como la rendición de cuentas y la revocación de mandato. Es la única forma de intentar avanzar en nuestra incipiente democracia mexicana.

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